miércoles, 17 de octubre de 2012
«BIBLIOGRAFÍA (optativa) sobre KANT»
sábado, 15 de septiembre de 2012
ESCRITOS INTRODUCTORIOS DE «ÉTICA»
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LA MORAL COMO NECESIDAD ANTROPOLÓGICA [1]
[1] Este texto y el siguiente, pertenecen a la obra de Eduardo López Azpitarte, CÓMO ORIENTAR
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Fuentes para GNOSEOLOGÍA
DISPOSICIÓN AL «CONOCIMIENTO» Y A LA BÚSQUEDA DE LA «VERDAD»
http://bonafina.blogspot.com.ar/2009/02/rene-descartes-el-comienzo-del.html
EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO MODERNO (Otra Introducción)
http://bonafina.blogspot.com.ar/2011/10/el-problema-del-conocimiento-en-la_11.html
SÍNTESIS DEL EMPIRISMO. REPASO DE CONCEPTOS ESENCIALES.
http://bonafina.blogspot.com.ar/2010/09/introduccion-al-empirismo.html
PARA EL RACIONALISMO SE PUEDE CONSULTAR
http://www.e-torredebabel.com/Psicologia/Vocabulario/Racionalismo.htm
INDICE A DIVERSOS “SITIOS” DE TEMAS GNOSEOLÓGICOS (Breves)
http://bonafina.blogspot.com.ar/2011/10/bibliografia-complementaria-gnoseologia.html
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«METODOLOGÍA DE LAS CIENCIAS»
miércoles, 8 de agosto de 2012
UN CLÁSICO PROBLEMA METAFÍSICO: DIOS.
martes, 7 de agosto de 2012
«Metodología de la Investigación» (y Epistemología)
lunes, 23 de abril de 2012
MITO y LOGOS -preSocratico
lunes, 9 de abril de 2012
CULTURA Y FILOSOFÍA -aclaración nomás
Lo que creo que me quedó por decir es que así como la cultura (que es un invento humano; todas las formas de «lenguajes», el conjunto de los usos y costumbres, los valores y todo lo que constituye su esencia; la esencia de ese pueblo, lo suyo propio, incluída su historia) cambia, porque es un «fenómeno dinámico» (que se enriquece o empobrece según los hombres y la historia) lo mismo sucede con los interrogantes y las respuestas a los mismos interrogantes que se van dando en la historia viva de los hombres... Cambia el lenguaje, cambia la manera de preguntar y responder a tal o cual interrogante. Y cambia el mundo, y las cosas que nos despiertan interés, que nos asombran, que nos hacen dudar o sospechar y que nos emocionan y conmocionan interiormente, y nos hacen pensar, porque todo cambia. Por eso, si la filosofía, como dijo George Dilthey, es la «ciencia de lo real» NO puede volverse dogmática y aburrida (de todo) y no puede permitir que las cosas tengan una sola perspectiva y nada más. Por eso la relación con la cultura, porque de ella es, a mi parecer, uno de sus signos más importantes; la «cultura» (que es dinámica, en su dinamismo) guarda y transmite las más elevadas formas de pensar que se fueron dando en los diversos tiempos y los diferentes asuntos que fueron surgiendo en la historia de los hombres. Por eso, el que estudia Filosofía y los pensamientos de los diferentes filósofos debe aprender de ellos, más que nada, la actitud, el hecho mismo de detenerse a pensar en algún aspecto que les haya resultado atractivo de la realidad y, sobre todo, tratar de descubir el método del filosofar del que se servieron (su modo de analizar y reflexionar) y no quedarse sólo con los pensamientos y doctrinas del Manual. La «Filosofía» es siempre más de lo que se pueda enseñar, porque es una actitud ante las cosas que están a nuestro alrrededor y que, de algún modo, impactan o nos tocan de modo personal.
Por eso, una «filosofía fósil», vieja, aburrida, que no nos aporta nada para comprender, pensar y vivir mejor «nuestra realidad» (personal y social) no es una filosofía con mucho sentido. Resumo: Si tuviese que describir «mi oficio» sería algo así: Tratar de contribuir a que las personas (en la etapa de su vida que estén atravesando) puedan tener más y mejores instrumentos (de los muchos que aprendí y que la cultura de hoy no los convida) para poder llevar una vida (y pensar) menos ligera y torpe, más conciente y más libre, más acorde a la capacidad que tenemos de poder pensar y reflexionar. Y poder ayudar a despertar una sospecha, una duda, un «flash», algo que nos descoloque y lleve a una dimensión más profunda de nuestras vidas, porque es posible vivir menos superficialmente, y con más autenticidad (porque a mayor «obrar pensado», más poder sobre la poca o mucha libertad que tengamos podremos conquistar). Claro que, para esto, es necesario abrir la mente y la voluntad y disponerse a pensar y reflexionar, y es más fácil vivir y obrar sin pensar, aunque luego tengamos que arrepentirnos y sentirnos los más tontos del mundo por haber obrado por impulso, como sólo puede hacerlo un animal. Los hombres, en cambio, podemos aspirar a más...
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viernes, 30 de marzo de 2012
«SEMIOLOGÍA». Aclaraciones complementarias
domingo, 18 de marzo de 2012
La METAFÍSICA de Aristóteles
Patricio de Azcárate
OBRAS DE ARISTÓTELES
Madrid 1875, tomo 10, páginas 7-49
[PATRICIO DE AZCÁRATE]
con Notas y comentarios de M. M. PIERRON Y ZÉVORT.
http://filosofia.org/cla/ari/azc10007.htm#kn01
Proyecto Filosofía en español© 2005
www.filosofia.org
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jueves, 8 de marzo de 2012
ORIGEN DE LA LÓGICA Y LA FILOSOFÍA
El nacimiento informal de la Filosofía se produjo cuando la naturaleza humana inteligente se preguntó (movida por el asombro y el encantamiento propio de quien quiere saber y puede buscar, y luego esbozar, una respuesta) por algún qué o cuál, por qué o para qué. Pero su nacimiento formal surgió, en cambio, con los primeros grandes maestros de las primeras respuestas. En efecto, fue con (estas mismas) respuestas que la Filosofía se fue constituyendo en ciencia (y engendradora de nuevas preguntas) hasta convertirse en una de las más antiguas e importantes invenciones del hombre, colaboradora indispensable de su progreso y de la formación de su civilización.
Casi simultáneamente con este gran “descubrimiento”, desde el principio, se ha desarrollado otra disciplina que se conoció con el nombre de Analítica, y que más tarde, al convertirse en ciencia formal, recibió el nombre de Lógica. Fue ésta, en el comienzo, una disciplina propedéutica de aquélla y a aquélla subordinada. En efecto, al principio, la Lógica fue una suerte de introducción pedagógica a la Filosofía. Y es que la Filosofía, que es una ciencia donde se exponen pensamientos y reflexiones sobre distintas cuestiones, necesitó muy pronto de una disciplina que colaborara con ella en la expresión de sus conclusiones y argumentaciones. Y del análisis de los contenidos (pensamientos) filosóficos, llegó la Lógica a acometer un análisis de las mismas estructuras internas del pensamiento en sí. Pues, la Filosofía no sólo es una ciencia que “dice cosas” sino que “intenta decir coherentemente acerca de las cosas”, con ese rigor particular que la caracteriza, pues, ella misma, es una ciencia analítica y deductiva, cuya formalización se dio de la mano de la Lógica.
Aunque muchos autores modernos hayan criticado a la Filosofía en nombre de la Lógica, o viceversa, la historia nos muestra que han ido creciendo juntas. Es cosa sabida que, los lógicos más representativos, hasta la modernidad, han sido filósofos –aunque es verdad que muchos filósofos son muy poco lógicos, y deberían serlo más. Quizás con esto se entienda el proyecto de algunos modernos de apartar a la Lógica de la Filosofía edificando algo así como una Lógica Matemática, más matemática que Lógica. Quien reconoce un valor a la Lógica moderna, automáticamente, separa a la Lógica en sí de la Filosofía y de la Lógica Filosófica, a la que se llama, frente a la nueva, Clásica, por no decir vieja inútil.
La Filosofía no hubiese podido llegar a ser nunca una ciencia, en sentido estricto, si no hubiera contado con el auxilio de la Lógica. Lo que hace diferenciar a un pensamiento filosófico de una opinión, u otro tipo de pensamiento, es el carácter lógico del mismo. La Filosofía es la ciencia que busca las razones y las causas esenciales de todas las cosas, y no hubiese podido llegar nunca a realizar su función si no hubiese tenido a una educadora en sus modales (reflexivos) tan particular y eficiente como ha sido la Analítica.
Por otra parte, muchos se olvidan hoy que la Filosofía fue una de las primeras ciencias empíricas, experimentales. La Lógica, una vez sistematizada, por su parte, ha reflexionado acerca de sí misma, y de las formas concretas en que ella ha ido expresando la realidad a lo largo de la historia, y le ha impuesto sus límites ante consumados o eventuales excesos. Una conclusión fundamental que alcanzó fue que las expresiones de las cosas no se identifican exactamente con las cosas mismas, de ahí que sea necesario, tomar conciencia del límite del lenguaje y de los errores en los que se puede incurrir. Hay dos tipos de errores: de comprensión y de expresión. A los que algún error o ambos cometen, la Lógica les convida sus herramientas para que adecuen mejor sus sentidos, percepciones, entendimiento y palabras a la realidad que investigan y puedan expresarla de modo cada vez más auténtico.
Y la Filosofía, después de un largo observar, incluso de reiteradas equivocaciones suyas, le dice a la Lógica que las explicaciones de las cosas son más bien provisorias que definitivas, y el lenguaje es un elemento esencial de la cultura, y que la cultura es una realidad dinámica que, si bien mantiene con vida en su seno tradiciones y valores, los expresa de muy diversos modos. Y que los modos (lógicos) mismos pueden, y deben, modificarse, aggiornándose, si se modifica su misma materia.
La Lógica y la Filosofía se presentan inseparables, y no sería exageración afirmar que una existe por la otra y para la otra. Es un extraordinario círculo de cooperación científico. La Lógica no le permite a la Filosofía que deje de ser una ciencia y se vulgarice. Y la Filosofía le convida a la Lógica la “materia” para que investigue con sus esquemas analíticos. Por eso, una Lógica sin Filosofía, queda como una auxiliar de la Matemática, pero sin fundamento discursivo, incapaz de formular teoremas y principios. Y una Filosofía sin Lógica queda como una fuente (o conjunto) de palabras sin autoridad científica, cuando no sin sentido.-
Prof. Pablo H. Bonafina
Buenos Aires, marzo de 2012.-
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miércoles, 22 de febrero de 2012
EL ORIGEN DE LA FILOSOFÍA según Aristóteles
del Libro «METAFÍSICA» (Libro I, 1-2)
- I -
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Los animales reciben de la naturaleza la facultad de conocer por los sentidos. Pero este conocimiento en unos no produce la memoria; al paso que en otros la produce. Y así los primeros son simplemente inteligentes; y los otros son más capaces de aprender que los que no tienen la facultad de acordarse. La inteligencia, sin la capacidad de aprender, es patrimonio de los que no tienen la facultad de percibir los sonidos, por ejemplo, la abeja y los demás animales que puedan hallarse en el mismo caso. La capacidad de aprender se encuentra en todos aquellos que reúnen a la memoria el sentido del oído. Mientras que los demás animales viven reducidos a las impresiones sensibles o a los recuerdos, y apenas se elevan a la experiencia, el género humano tiene, para conducirse, el arte y el razonamiento.
Hemos asentado en la Moral la diferencia que hay entre el arte, la ciencia y los demás conocimientos. Todo lo que sobre este punto nos proponemos decir ahora, es que la ciencia que se llama Filosofía es, según la idea que generalmente se tiene de ella, el estudio de las primeras causas y de los principios. Por consiguiente, como acabamos de decir, el hombre de experiencia parece ser más sabio que el que sólo tiene conocimientos sensibles, cualesquiera que ellos sean; el hombre de arte lo es más que el hombre de experiencia; el operario es sobrepujado por el director del trabajo, y la especulación es superior a la práctica. Es, por tanto, evidente que la Filosofía es una ciencia que se ocupa de ciertas causas y de ciertos principios.
- II -
La ciencia, que tiene por objeto la verdad, es difícil bajo un punto de vista y fácil bajo otro. Lo prueba la imposibilidad que hay de alcanzar la completa verdad, y la imposibilidad de que se oculte por entero. Cada filósofo explica algún secreto de la naturaleza. Lo que cada cual en particular añade al conocimiento de la verdad no es nada, sin duda, o es muy poca cosa, pero la reunión de todas las ideas presenta importantes resultados. De suerte, que en este caso sucede a nuestro parecer como cuando decimos con el proverbio; ¿quién no clava la flecha en una puerta? Considerada de esta manera, esta ciencia es cosa fácil. Pero la imposibilidad de una posesión completa de la verdad en su conjunto y en sus partes, prueba todo lo difícil que es la indagación de que se trata. Esta dificultad es doble. Sin embargo, quizá la causa de ser así no está en las cosas, sino en nosotros mismos. En efecto, lo mismo que a los ojos de los murciélagos ofusca la luz del día, lo mismo a la inteligencia de nuestra alma ofuscan las cosas que tienen en sí mismas la más brillante evidencia.
Es justo, por tanto, mostrarse reconocidos, no sólo respecto de aquellos cuyas opiniones compartimos, sino también de los que han tratado las cuestiones de una manera un poco superficial, porque también éstos han contribuido por su parte. Estos han preparado con sus trabajos el estado actual de la ciencia. Si Timoteo no hubiera existido, no habríamos disfrutado de estas preciosas melodías, pero si no hubiera habido un Frinis no habría existido Timoteo. Lo mismo sucede con los que han expuesto sus ideas sobre la verdad. Nosotros hemos adoptado algunas de las opiniones de muchos filósofos, pero los anteriores filósofos han sido causa de la existencia de éstos.
En fin, con mucha razón se llama a la filosofía la ciencia teórica de la verdad. En efecto, el fin de la especulación es la verdad, el de la práctica es la mano de obra; y los prácticos, cuando consideran el porqué de las cosas, no examinan la causa en sí misma, sino con relación a un fin particular y para un interés presente. Ahora bien, nosotros no conocemos lo verdadero, si no sabemos la causa. Además, una cosa es verdadera por excelencia, cuando las demás cosas toman de ella lo que tienen de verdad, y de esta manera el fuego es caliente por excelencia, porque es la causa del calor de los demás seres. En igual forma, la cosa, que es la causa de la verdad en los seres que se derivan de esta cosa, es igualmente la verdad por excelencia. Por esta razón los principios de los seres eternos son sólo necesariamente la eterna verdad. Porque no son sólo en tal o cual circunstancia estos principios verdaderos, ni hay nada que sea la causa de su verdad; sino que, por lo contrario, son ellos mismos causa de la verdad de las demás cosas. De manera que tal es la dignidad de cada cosa en el orden del ser, tal es su dignidad en el orden de la verdad.
martes, 11 de octubre de 2011
EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO EN LA MODERNIDAD
§ 1. La Modernidad es una época compleja en la Historia de la Humanidad y del pensamiento en particular. Desde el siglo XII, con el surgimiento de la (alta) Escolástica y la relectura de la obra del filósofo Aristóteles, especialmente de su Lógica y Metafísica, se fueron creando grandes sistemas de pensamiento que intentaron reemplazar a los (religiosos) que venían dominando durante
§ 2.1. El siglo XV trajo consigo la “revolución universal”, proveniente de muchos y diversos epicentros, y la puesta en crisis no solo el pensamiento medioeval y escolástico, sino de todos los antiguos paradigmas (y a la Tradición en general). Los avances de la ciencia fueron responsables destacados en la crítica y revisión de los antiguos paradigmas de pensamientos. En éste tiempo, el hombre volvió sobre sí, dejando de lado la fe y las cosmovisiones religiosas, así como las tradicionales explicaciones cosmológicas, y se propuso reflexionar de un modo nuevo.
§ 2.2. El Renacimiento y el Humanismo han sido dos fenómenos inmediatos del cambio de mentalidad que estaba padeciendo el “hombre nuevo”, moderno, y todo aquello que el hombre había adquirido con su esfuerzo intelectual y racional a lo largo de la historia comenzó a ponerse en tela de juicio y someterse a una severa crítica. Entonces, un escepticismo generalizado comenzó a impregnar todos los ámbitos de la vida del hombre –hasta la tierra, otrora firme, se volvió objeto de duda, pues la visión geocéntrica fue reemplazada por la heliocéntrica, y la teocéntrica fue superada por una antropocéntrica.
§ 3. Todas las cosas, en estos tiempos modernos, se podrían explicar desde el hombre y su entendimiento y experiencia. El tema filosófico principal será ahora: el conocimiento (mismo) del hombre. En efecto, tantas concepciones se creyeron dogmáticamente durante siglos... tanto se impuso la “objetividad” y verdad de las cosas, más allá de la diversidad de matices, que, al parecer desmoronarse todo, hasta la misma posibilidad de conocimiento del hombre se volvió el centro de las críticas más mordaces. Por eso, “el problema del conocimiento” del hombre (su origen, alcance y esencia) será el tema central de la Filosofía moderna.
§ 4. Como siempre, nos encontramos con distintos filósofos y distintas posturas, y también con filósofos antecedentes, entre los que se destacan el italiano Tomás de Aquino y el inglés Guillermo de Ockham, ambos pertenecientes, a su modo, a la Escolástica y con doctrinas opuestas. Tomás de Aquino fue quien reinterpretó toda la filosofía de Aristóteles, poniendo en el centro del escenario filosófico la doctrina del ser y la posibilidad de su conocimiento, a través del proceso de abstracción (cuyo puerto era la adquisición de la “esencia” universal de las cosas), y de su expresión, a través de la Lógica y el lenguaje. Por su parte, Ockham, negó la posibilidad de todo conocimiento universal y se limitó a considerar solamente lo singular concreto, recortando todo aquello que escapara a la razón, al tiempo que destacando la pobreza de las palabras para expresar adecuadamente las esencias de las cosas.
§ 5. Evidentemente que el hombre, por su inteligencia y sus sentidos, conoce, pero qué es lo que conoce cuando hace experiencia (personal) de las cosas (exteriores a su sensibilidad). Y he aquí ya la presentación primera de los dos elementos fundamentales en todo acto de conocimiento: el objeto y el sujeto. Y también he aquí los elementos más discutidos. En efecto, en el resultado del proceso del conocimiento, ¿dónde termina el sujeto y comienza el objeto? O, dicho de otro modo, ¿qué es lo que existe, de modo verdaderamente objetivo?
§ 6. Para algunos filósofos el resultado del proceso del conocimiento dependía de algunos conceptos (ideas) con las que el hombre había nacido (siendo, de éste modo, innatos). Pues el hombre no venía con el “entendimiento vacío” (tal como afirmaban los empiristas, Locke y Hume), sino que estaba ya, desde el nacimiento, “esculpido por ciertas ideas” (y estos eran los racionalistas innatistas, entre los que se destacan Descartes y Leibniz). Y ésta primera distinción es la que refiere al origen o fundamento del conocimiento (considerado como realidad final y cierta). En efecto, casi todos los filósofos coinciden en que el conocimiento comienza por la sugerencia de los sentidos, pero para los racionalistas, con las “noticias sensoriales” (o datos de las percepciones) se pone en marcha a un conjunto de ideas (que ya están en el entendimiento, y que no proceden de ninguna experiencia) que finalmente terminan edificando el conocimiento. Para los empiristas, en cambio, no hay nada en el entendimiento que no haya éste extraído de la experiencia, o que haya edificado inventado a partir de ella. El conocimiento es una realidad construida por la mente, pero su materia es íntegramente empírica. El entendimiento crea, construye, ordena, inventa, para ambos tipos de filósofos, pero la argamasa es la que cambia. Mientras para los empiristas entendimiento y experiencia-de-los-sentidos-externos es la materia del conocimiento, para los racionalistas se edifica el conocimiento en un diálogo recíproco entre ideas, datos sensoriales y la actividad de la mente o entendimiento.
§ 7. Habrán, desde ya, autores que contradirán los pensamientos de los anteriormente expuestos, afirmando, la imposibilidad misma de cualquier clase de conocimiento (Nietzsche y algunos escépticos), por encontrarse objeto y sujeto en dos esferas completamente diferentes e inconciliables, al tiempo que incognoscibles de modo definitivo; aquellos que tratarán de conciliar el racionalismo con el empirismo, afirmando que existen cosas objetivas pero subjetivamente conocidas (Kant), y que la razón tiene ideas (con las que puede sintetizar los datos de la experiencia), aunque todo sus conocimientos procedan de la sensibilidad; y aquellos que, directamente, niegan toda realidad extramental, todo objeto-y-objetividad, afirmando que la existencia es tal en tanto y en cuanto “es percibida” por un espíritu (Berkeley).
§ 8. Con los autores del “idealismo alemán” la filosofía moderna tradicional da otro vuelco importante. Trascendiendo el kantismo, la Filosofía abandona el antiguo objeto fundamental de su reflexión, que es la cosa exterior (cosa en sí) u objeto de la conciencia, y se atreve a dar un giro radical. Los filósofos idealistas (J. G. Fichte, F. W. Schelling y G. W. F. Hegel) ya no consideran a la cosa en sí (o realidad objetiva) el objeto del conocimiento, sino que centran toda su atención en el sujeto conciente (o cognoscente) o yo (singular, finito, tal como se concibe al entendimiento humano) contingente.
§ 9.1. El punto de partida de toda la filosofía idealista es la disolución de la distinción (Schelling) fundamental que hizo la gnoseología clásica entre el sujeto (o yo cognoscente) y objeto (o lo conocido). En efecto, el idealismo pasa (inmediatamente) de la admisión del yo (sujeto) y no-yo (objeto) a la identificación de uno y de otro en la conciencia, y ésta disolución (de los polos gnoseológicos) es posible gracias al ansia de superación que trajo consigo la mismísima noción de progreso universal.
§ 9.2. La identificación de yo y no-yo (Fichte) tiene, para estos pensadores, una suerte de doble fundamento. Uno, inmanente (y que está más acá del sujeto), tal como es la actividad de su propio entendimiento, y otro trascendente, que es la existencia de un Yo superior, en el que se unifica, en última instancia, toda oposición (incluida la que existe entre sujeto y objeto). A este Yo Absoluto se lo considera de carácter divino o como al dios mismo, según el caso. Y es que el idealismo alemán es descendiente del pensamiento del filósofo Baruch Spinoza, quien consideraba a todas las sustancias (participaciones) de (la) naturaleza divina (aunque en distintos grados), susceptible de descubrimiento y conocimiento racional (es decir, filosófico), pues se halla la naturaleza (divina) en continua manifestación a la razón o conciencia.
§ 10. Ahora bien, es importante el modo como los idealistas explican esta manifestación en la Historia de esta sustancia divina, Dios, Pensamiento, Espíritu o Yo Autoconciente absoluto e infinito. La manifestación –dicen– es dialéctica, es decir, progresiva y se da a través de opuestos. De esta manera, la historia es considerada como un proceso (el escenario) en y por medio del cuál se despliega (y manifiesta) el Yo-Absoluto (que deviene, y en el Devenir que hace con su devenir).
§ 11. El proceso de progreso indefinido es racional, esto es, inteligente, no al azar; no permanece oculto al hombre sino que puede conocerse por medio de la razón (que es cierta participación directa de
§ 12. Precisemos un poco más. Para los idealistas, detrás de la realidad cotidiana que aparece a la conciencia nuestra, se da la gestación, el entretejido imperceptible, de este proceso (de ser y mostrarse el Espíritu Absoluto). El proceso dialéctico, y consta de tres momentos o instancias: el primero es de afirmación (tesis), el otro, el segundo, es de negación (anti-tésis) de aquella tesis, y el tercero es de superación de aquellos opuestos (síntesis). Este progreso (noción que toma el “idealismo” del Romanticismo alemán y que lleva hasta el extremo) se realiza mientras se van dando estas instancias, y de modo inexorable (necesario) e ininterrumpido. Así, la historia, y todo lo que (contingentemente) existe (y se da en ella), es un gran Fenómeno, una manifestación o fenomenología del Espíritu Absoluto divino (Hegel). -
Prof. Pablo H. Bonafina.-
BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA - Gnoseología
El problema del conocimiento en la Modernidad (del Renacimiento al Idealismo)
http://www.filosofianueva.com.ar/ap_modernidad_bonafina.htm
Realismo (ver párrafo primero, “en Filosofía moderna”)
http://es.wikipedia.org/wiki/Realismo_filos%C3%B3fico
Descartes
http://www.filosofianueva.com.ar/tx_descartes.htm
http://bonafina.blogspot.com/2009/02/rene-descartes-el-comienzo-del.html
http://www.filosofianueva.com.ar/tx_meditacionesmetafisicas.htm (ver negrita)
Empirismo, Racionalismo, Berkeley y Hume
http://bonafina.blogspot.com/2010/09/introduccion-al-empirismo.html
John Locke
http://www.filosofianueva.com.ar/tx_delasideasysuorigen.htm
Francis Bacon
http://www.portalplanetasedna.com.ar/francis_bacon.htm
George Berkeley
http://www.filosofianueva.com.ar/tx_berkeley.htm
Hume y el Dogmatismo
http://www.webdianoia.com/moderna/hume/hume_conoc.htm (el origen del conocimiento)
http://www.webdianoia.com/moderna/hume/hume_causa.htm (crítica a la Causalidad)
Dogmatismo
http://es.wikipedia.org/wiki/Dogmatismo_(filosof%C3%ADa)
http://filosofia.idoneos.com/index.php/Problemas_filosoficos/Dogmatismo
Emmanuel Kant
http://www.filosofianueva.com.ar/ap_hopkins.htm
http://www.filosofianueva.com.ar/ap_introduccionakant.htm
Fenomenología
http://www.filosofianueva.com.ar/ap_fenomenologiayesencias.htm
Algunas definiciones (para recapitular)
http://www.filosofianueva.com.ar/ens_FilosofiaDeManuales.htm